09. Hórreos y Paneras en Asturias
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En apariencia el hórreo asturiano constituye la evolución natural y adaptada de los graneros de otras comunidades autónomas, toda una obra de carpintería que se construye sin emplear ningún clavo. Es también la forma más estética y armoniosa que se puede contemplar de los graneros.
Tres características distinguen al hórreo de todos los demás:
planta cuadrada, un cuerpo de granero con tablas verticales y un tejado piramidal
a 4 aguas. La posición o los materiales de los pilares, los del tejado
y otros detalles pueden variar según las zonas; el añadido de un
corredor, evolución engendrada por la cultura intensiva del maíz,
le da una belleza suplementaria.
Los hórreos y paneras asturianos, con algunas derivaciones en regiones limítrofes, tienen un dudoso origen que se puede remontar hasta el Imperio Romano. Hay quienes creen que los gigantescos cajones de madera llevados sobre ruedas a los campamentos romanos en las campañas de conquista imperial, antecesores de las actuales caravanas, fueron abandonados con frecuencia y aprovechados por los lugareños, quienes los colocaron sobre unos apoyos para usarlos de almacén dando lugar, de esta manera, al nacimiento del hórreo.
La diferencia entre el hórreo y la panera es, fundamentalmente, la capacidad. La panera puede tener seis o más pegoyos, mientras que el hórreo siempre tiene cuatro. El hórreo suele ser muy simple en su perímetro, mientras que la panera suele tener, en gran parte, corredor y balaustrada. Y también son las paneras las más ornamentadas.
En Asturias, se pueden diferenciar los hórreos y las paneras según las zonas. En la zona central y oriental, están cubiertos de teja y destacan los de Guimaran, en Carreño, o los de Fuentes, en Villaviciosa. En la zona occidental, están cubiertos por pizarra o paja y cabe destacar los de San Emiliano, en Allande; los de Collada y el caserío de Valles, en Tineo; los de Padraira y Pelou, en Grandas de Salime, y los de Somiedo, entre otros muchos.
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