CATEDRAL. CAMINO DE SANTIAGO
El rey asturiano Alfonso II
El Casto, refundador de la ciudad de
Oviedo, a la que convirtió en
corte que llegó a relacionarse
con Carlomagno, fue el impulsor de
la peregrinación católica
a Santiago para honrar los restos del
apóstol.
Con su gesto de pleitesía,
el monarca astur creó un movimiento
religioso que, con los siglos, adquiriría
las extraordinarias dimensiones actuales,
mezcla de religiosidad, cultura y turismo.
Aquel primer Camino de Santiago,
el original, comenzaba en la Santa
Basílica de San Salvador, Catedral
de Oviedo, donde los peregrinos, antes
de iniciar camino a tierras compostelanas,
debían venerar sus reliquias,
admirar las joyas custodiadas en la
Cámara Santa y rendir culto
ante la efigie policromada y románica
del Salvador.
Cuando, con el tiempo, algunos caminantes
temerosos de las montañas asturianas
siguieron rumbo a Galicia por tierras
leonesas, los auténticos peregrinos
crearon el dicho “ quien va a
Santiago y no a San Salvador, visita
al criado y no al señor”,
con el que difundían la necesidad
de realizar el trayecto original del
camino de Oviedo a Santiago.
Especialmente significativo para
el creyente resulta visitar la Catedral
ovetense del 14 al 21 de septiembre
con el fin de ganar la perdonanza o
jubileo, pudiendo de paso admirar el
Santo Sudario en uno, junto con el
viernes santo, de los dos únicos
momentos anuales en que se muestra
al público. |